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El camino de Santiago

Galicia - España



Camino de Santiago, ruta de peregrinación cristiana surgida en la edad media, también conocida por el nombre de 'ruta jacobea'.

El objetivo del Camino es llegar hasta Santiago de Compostela (en la actual provincia española de La Coruña), donde se hallan los restos del apóstol Santiago el Mayor.

El nombre del apóstol en hebreo era Jacobo, (Ya´akov), que en latín era Iacobus, al ser santo paso a Sanctus Iacobus, al pasar al castellano se hace Sant Yago y luego se transformó en Santiago.

Por lo que es lo mismo hablar de Jacobo que de Santiago.

Como se mencionan varios Santiagos en el Nuevo Testamento, es conveniente ubicar de cual se trata.
Y se trata de "Santiago, el Hijo de Zebedeo o el Mayor", que era hijo de Salomé y hermano de Juan el apóstol, ambos eran pescadores de Betsaida, y conocidos de Pedro y Andres por tener la misma profesión.

Y estos fueron los 4 primeros discípulos de Cristo, Santiago, Pedro y Juan eran los discípulos de confianza de Jesus "el circulo interior" y aquellos que fueron testigos privilegiados de muchos hechos importantes en la vida de Jesús.

Santiago aparece como una persona apasionada, un hombre de acción que no se detenia a especular ni a medir consecuencias.

Una vez muerto Jesús, Santiago forma parte del grupo inicial de la iglesia primitiva de Jerusalén.

Según un relato legendario, fue a comienzos del siglo IX cuando el obispo Teodomiro, de la diócesis de Iria Flavia (Padrón), descubrió los restos del apóstol.

En el lugar del hallazgo, el monarca asturiano Alfonso II el Casto ordenó erigir una iglesia (origen de la actual catedral de Santiago de Compostela), la noticia se difundió rápidamente por toda la cristiandad y Santiago de Compostela se convirtió en objetivo fundamental de las peregrinaciones cristianas.

Alfonso II, que necesitaba de un elemento aglutinador para la consolidación de su reino, convirtió al apóstol en un símbolo del combate contra el islam, naciendo así la imagen de Santiago Matamoros con su cruz roja en forma de espada, que se prodigó a lo largo de la ruta.

Durante el siglo X, las condiciones para el desarrollo de la peregrinación compostelana fueron poco favorables, debido a la inseguridad del Camino y a la concentración de los afanes cristianos en la defensa frente al califato de Córdoba.
Sería a partir del siglo XI cuando se consolidaría plenamente esta ruta de peregrinación, coincidiendo con el crecimiento y la expansión económica que se producen en toda Europa.
Alentó su desarrollo el monarca navarro Sancho III el Mayor, que obtenía importantes beneficios del paso de peregrinos por su reino, mientras que en las tierras castellano-leonesas fue Alfonso VI su más firme defensor.
Otros grandes valedores del Camino durante ese siglo XI fueron los monjes cluniacenses, que utilizaron la ruta como elemento de renovación eclesiástica y como vía de penetración de la reforma gregoriana.

La infraestructura viaria del Camino se asentaba sobre una vía de la época romana en la que se introdujeron pequeños cambios que consolidaron la ruta definitiva.
Coincidiendo con la época de mayor esplendor de la ruta jacobea, surgieron a lo largo del Camino hospederías y hospitales donde se daba cobijo a los peregrinos, igualmente, comenzaron a construirse puentes y a repararse caminos.

A principios del siglo XII, ya estaban fijados los itinerarios principales de la ruta compostelana como demuestra la primera guía del Camino, que aparece en 1139 y que está incluida en el libro V del Códice Calixtino.

Desde Francia, las principales rutas pasaban por el puerto de Somport, y después por Jaca o por Roncesvalles y Pamplona.
Las dos rutas se unificaban en Puente la Reina y desde aquí el Camino se dirigía a Estella, Logroño, Nájera y Santo Domingo de la Calzada, en tierras riojanas; Burgos, Castrojeriz, Frómista, Carrión de los Condes, Sahagún, León y Astorga, en la meseta del Duero; Ponferrada y Villafranca, en el Bierzo; Cebrero, Portomarín, Triacastela y Palas de Rei, en Galicia; para concluir en Santiago de Compostela.

Además de estos itinerarios principales, existían otras rutas secundarias que conducían a los peregrinos a diversos lugares de culto.
En el siglo XIII, se desarrolló la etapa más brillante del Camino de Santiago, que fue testigo del paso de todo tipo de peregrinos, quienes, procedentes de cualquier comarca cristiana de Europa, acudían a Santiago movidos por diversos intereses, tanto religiosos como económicos.
Los peregrinos utilizaban tres elementos básicos que pronto se convirtieron en sus símbolos distintivos: el zurrón (morral), el bordón o bastón, y la calabaza para almacenar vino.

Fue también en el siglo XIII cuando se consagró la monumental catedral compostelana, a la ceremonia, que tuvo lugar en abril de 1211, asistió el rey Alfonso IX de León, bajo cuya soberanía se encontraba el territorio gallego.

Pero el Camino de Santiago no fue sólo una vía de peregrinación religiosa, la ruta jacobea permitió la vinculación entre los reinos cristianos de la península Ibérica y los países europeos.
Gracias a él llegaron a tierras hispanas numerosas corrientes de pensamiento, elementos literarios y artísticos, así como diferentes hábitos de comportamiento y la comunicación se dio también a la inversa y la Europa cristiana conoció por medio de la ruta el legado cultural hispano.

La ruta compostelana ejerció igualmente una gran influencia en la vida económica y social de los reinos cristianos de la península Ibérica.
La animación del Camino alentó la llegada de diversos grupos de artesanos y mercaderes, fundamentalmente extranjeros, que terminaron asentándose con un carácter permanente en diferentes lugares de la ruta, dando lugar al nacimiento de diferentes núcleos urbanos o burgos.
Estos extranjeros fueron denominados francos, aunque no siempre procedieran de Francia.
Los habitantes de estos burgos recibieron importantes privilegios en los fueros de fundación de sus ciudades. la ruta jacobea fue así testigo del nacimiento de la burguesía, que protagonizó diversas revueltas antiseñoriales a lo largo del Camino.

Desde el punto de vista artístico, el Camino desempeñó una función primordial ya que gracias a esta ruta se generalizó en tierras hispánicas un arte de carácter internacional, el románico, que se recibió sobre todo en su versión francesa.
El románico se materializó brillantemente en lugares como Jaca, Frómista, León y Santiago, de forma paralela, el románico europeo conoció elementos musulmanes que se transmitieron desde la península Ibérica.

En el siglo XIII, la ruta jacobea se convertirá en una vía de recepción del arte gótico.

El Camino de Santiago fue declarado el primer itinerario cultural europeo por el Consejo de Europa en 1987, y Patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

Asimismo, en 2004 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su condición de “lugar de peregrinación y de encuentro entre personas y pueblos que, a través de los siglos, se ha convertido en símbolo de fraternidad y vertebrador de una conciencia europea”.

Y es una experiencia transformadora para muchos cristianos que recorren El Camino.









 

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