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Madeira

Portugal


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Madeira es una isla situada al este del océano Atlántico.

Es la isla más grande de un conjunto de islas, llamadas islas Madeira.

Desde 1976 constituyen una región autónoma de Portugal, de las otras tres islas del conjunto, sólo Porto Santo está habitada; las islas Desertas y Selvagens son demasiado rocosas y estrechas para poder ser habitadas.

La superficie total de todas las islas es de 741 km2 y las islas en realidad, son las cimas de volcanes submarinos y se elevan en Pico Ruivo de Santana hasta los 1.862 m de altura.

Su clima uniforme ha hecho de Madeira un lugar saludable y de gran éxito turístico.

El famoso vino de Madeira es el principal producto de exportación.

Aunque ya se tenía constancia de las islas en la época romana, estuvieron deshabitadas hasta principios del siglo XV, cuando fueron redescubiertas por los portugueses.

La capital, Funchal, se fundó en 1421 es un puerto comercial y de recreo, y es la capital administrativa y el centro comercial y cultural (Universidad de Madeira y Universidad Católica) de la región, así como un centro turístico internacional.

La población activa en el archipiélago asciende al 41,4%.

El turismo, sobre todo la hostelería, es la principal actividad económica de la región, tanto en Madeira como en Porto Santo; a continuación le sigue la agricultura tradicional, con producción de flores y frutos tropicales para la exportación.

La industria se encuentra en expansión, al contrario de lo que sucede con la artesanía de bordados y la pesca.

Son islas de origen volcánico, antiguas, formadas por rocas de lava y piroclásticas de constitución basáltica, andesítica y traquítica, sin erupciones conocidas después de su descubrimiento (siglo XV), sin formas de vulcanismo secundario, y con débil sismicidad.

Madeira presenta un macizo montañoso central, con altiplanicies y sierras, que culminan en el pico del Areiro (1.818 m) y en el Ruivo de Santana (1.862 m).

Las vertientes, muy pronunciadas, están profundamente excavadas por cursos de agua torrenciales, la costa es alta, con riberas escarpadas que acogen raras y pequeñas playas de arena oscura y guijarros.

La isla de Porto Santo tiene dos macizos volcánicos, con conos bien definidos al este (pico del Facho, de 517 m, y pico Juliana, de 447 m) y al oeste (pico Ana Ferreira, 283 m), separados por una planicie sedimentaria de arenas, areniscas y calcáreas biogénicas, con dunas y una extensa playa (9 km) de arena dorada.

Las islas Desertas y la Selvagem Grande son dorsales de rocas volcánicas (y sedimentarias en las Selvagens), coronados por crestas o por plataformas de abrasión, y limitados por acantilados inaccesibles, sin playas.

Por la riqueza de la fauna marina, constituyen reservas naturales.

El clima es subtropical, húmedo en Madeira y más seco en las restantes islas bajas.

Las vertientes meridionales son de guijarros y más secas, más mediterráneas, con inviernos suaves y veranos no muy cálidos, pero húmedas.

La temperatura media anual en Funchal es de 18,3 °C (25 °C en verano y 15 °C en invierno).

No obstante, en el pico de Arreiro la temperatura oscila entre los 8,1 °C, los 12 °C y los 5,1 °C, dependiendo de la altitud.

La precipitación varía entre los 400 mm en el litoral sur y los casi 3.000 mm en la cima de las montañas.

En ellas se desarrolla la laurisilva (declarada Patrimonio natural de la Humanidad, en 1999), bosque húmedo de lauráceas, entre las cuales destacan el til (Ocotea foetens), el viñátigo (Persea indica), el barbuzano (Apollonias barbusana) y el laurel de las islas (Laurus nobilis), entre otras. Las cimas están cubiertas por matas de brezos y uveira-da-serra, además de prados húmedos con suelos de turbera. De ese bosque quedan restos en la vertientes norte.

Después de cinco siglos de ocupación humana, intensa en la vertiente sur, el bosque ha sido transformado en campos agrícolas (de caña de azúcar, viña y plataneros), y vegetaciones exóticas (pino bravo, acacias, eucaliptos) de crecimiento rápido.

El archipielago Madeira es llamado el jardín del Atlántico y es fácil comprender porque, prácticamente no existe el invierno, abundante y bella vegetación, flores, y es una reserva natural entre el sol y el mar y además con buen vino.

Es una especie de paraiso.











 

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